Friday, August 05, 2011





“INOCENTE”

                             Pieza de Teatro Breve de juan antonio cadenas

Un extraño individuo de aspecto torturado, que viste la tópica vestimenta a rayas de un cautivo, se halla preso en el interior de una celda de rejas, que no es otra cosa que una jaula de un par de metros cuadrados con una taza de retrete,  un lavabo y un espejo como único mobiliario de asiento y escribanía.
Nuestra Víctima, al iniciarse la ACCIÓN, se halla sentada en la taza, mientras escribe con un lápiz plano de carpintería, de aquellos de chupar y ensalivar para que pudieran estampar. Escribe en realidad sobre el espejo que ocupa la zona superior del lavabo, que quiere ser un espejo de transparencia de los utilizados en las salas de interrogatorios. Y garabatea abundantes parrafadas ilegibles, en tanto podemos advertir que el espejo ya se halla prácticamente abarrotado de texto, a excepción de contados huecos vacíos que irá rellenando a lo largo del transcurso de la obra...

Víctima.-… acabando desquiciado por  la desesperación.

 (Finaliza uno de esos pasajes escritos sobre el espejo, y sentándose después sobre la taza del retrete,  contempla fijamente, como adormilado, en un sopor espeso, un lugar específico del patio de butacas… Hasta que tras releer e incluso retocar una vez más porciones de la escritura reanuda con lentitud su soliloquio, rememorando reflexivo la continuación del pasaje previo a cuyo final sólo hemos asistido y que por tanto desconocemos) 

Víctima.-…me acusaron de ser inocente. Inocente, sí: lujo éste que sólo unos escasos privilegiados, por no decir ninguno, podían permitirse. Ellos habían asumido ya por aquel entonces su roll de culpables y se sentían acuciados a exigir la culpabilidad de todos los demás con objeto de excusar o aminorar en lo posible el arrepentimiento de su perdida inocencia.

Reanuda la enigmática escritura de la pizarra.

Víctima.-Así que no parecían hallarse dispuestos a tolerar la mía. Y para mí el sólo hecho de reivindicarla me convertía en una especie de disidente de su círculo de culpabilidad y, por consiguiente, me volvía culpable a sus ojos.

Víctima.- Para no perder los buenos modales –síntoma que se revelaba en sí mismo como un indicio poco ortodoxo de los viejos escrúpulos- recurrieron a las estratagemas más ladinas con el fin de acobardarme y conducirme a un callejón sin salida.

Vuelve a levantarse y a escribir sobre el espejo, al  que cada vez le restan menos espacios para seguir rellenando. Después, reanuda su soliloquio, agarrándose torturado a la verja de la jaula…

Víctima.- Me obligaban a ser libre, a decidir mi propia libertad, aunque era obvio lo absurdo de tales pretensiones. Acepté, sin embargo,  aunque comprendí de inmediato que siguiéndoles este juego de considerarme libre tal estrategia no dejaría de ser un fatal impedimento para serlo de hecho, puesto que, en definitiva, semejante coacción se resolvía con la inversión de sus intenciones. Sólo acatando, pues, su impuesta libertad, paradójicamente me posicionaba frente a ellos, constituyéndome en consecuencia como criatura libre.

Se da la vuelta, y tras levantar la tapa del retrete, se dispone a orinar al tiempo que prosigue su labor de escribanía incluso sin interrumpir su speech de argumentaciones.

Víctima.- (Orinando) Sin embargo, a la vista de mi ciega obediencia, comenzaron a recelar. Imagino que sospecharon intuyendo mi estratagema. En realidad tengo la certeza absoluta, porque a partir de entonces no cesaron de acorralarme con todo tipo de argucias, obviamente con el deliberado propósito de confundirme y desmontar mi supuesta impostura.
Sin embargo, conseguí satisfacer con éxito sus expectativas, evitando con sumo cuidado caer en sus enredos y maquinaciones. Y el caso es que no lo debí hacer tan mal, porque a pesar de que me llenaron la casa de patrañas y mentiras a cuál más peregrina y sorprendente –no perderé más tiempo insistiendo en que era falso absolutamente todo- logré adaptarme con tanta pulcritud y naturalidad a mi propia maquinación que con frecuencia terminé por sorprenderlos realmente desorientados y perdidos en sus propias patrañas.

Ha terminado ya de orinar y recomponerse los pantalones, baja la tapa, y vuelve a la pizarra a añadir otro considerable cúmulo de garabatos, que  se esfuerza para que no se le desborden  del  marco del espejo.

Víctima.- Para darles gusto y someterlos a mi confianza, llegué incluso a suicidarme…

Se agarra de los cabellos y sigue efectuando físicamente todo lo que va señalando el  texto del parlamento. Todo el parlamento vívido y patético, un punto emocional exagerado., mientras lo observamos forzándose de la melena para introducirse la propia cabeza dentro del lavabo con intención de ahogarse.

Víctima.-…arrastrándome de los pelos hasta la bañera, donde sin más contemplaciones me obstiné en ahogarme por la fuerza. Reconozco que hubo momentos como éste tan terribles que, desfallecido, estuve a punto de sucumbir, de rendirme. Sobre todo, con el despiadado lavado de cerebro a que me sometieron pasándome la película de los hechos un número tan desorbitado de veces que volví de nuevo a fallecer no sin antes haber sido capaz de memorizarlos detalle a detalle sin esfuerzo alguno. Se me había incardinado de tal modo aquel film que llegué a aprenderlo de modo tan biológico que difícilmente podría dejar de vivirlo, de extraérmelo ni poder escaparme de él.

Vuelve a la taza y se deja desplomar sobre ella. Respira dificultosamente.

Víctima.- Me hallo tan restringido a su acontecer que sospecho haberme convertido en su único acontecimiento: como si la propia película no pudiera ser en mi ausencia ni yo vivir existencia alguna a extramuros de los límites de su haz de luz.

El Proyector luminoso frontal que ha venido iluminando la escena mimetiza el efecto de una proyección cinematográfica, se mantendrá el cuadro.

Víctima.- Semejante virtual film, se ha objetivizado en mí como única y exclusiva verdad y no hago sino darme vueltas una y otra vez en su interior, mientras asisto como testigo o simple espectador desde el patio de butacas. Como si simultáneamente pudiera ser yo mismo al tiempo sujeto y objeto de mi propia reflexión. Aquí estoy, y ahí. También estoy ahí, sí. (Señala al patio de butacas). Soy, pues, su personaje, mi personaje.

Se vuelve al espejo y otra vez la Víctima para proseguir rellenando los  escasos huecos de los últimos escritos, procurando con la máxima precaución y los caracteres más minúsculos mantenerlos en el interior de los límites del espejo; aunque unos pocos renglones comienzan a salirse afuera de los mencionados márgenes, desbordándose a pesar de su pugna vigorosa para impedir que se derramen, simultáneamente a los análogos y dolorosos esfuerzos que lleva a cabo para frenar su in continencia urinaria…

Víctima.- En fin, se que de todos modos, continúo aquí porque me da la gana, que en todo momento podría salir… Pero para mi desgracia  es eso lo que ellos esperan, y sería demasiado el precio a pagar. Sacrificaría mi razón, mi libertad. La renuncia a permanecer aquí enjaulado transmutaría mi génesis fotofílica en pura licantropía fotofóbica.

Vuelve a rellenar con nuevos renglones y garabatos, que ahora ya no puede mantener encerrados en el cuadro del espejo y se le han comenzado a descolgar por los márgenes del mismo a pesar de sus esfuerzos…deslizándose desparramados por la pared hasta precipitarse contra  el suelo, mientras renuncia a refrenar su abstinencia y se deja orinar sobre sí, humedeciendo progresivamente sus pantalones, y acompañándose de un remoto y ancestral gesto placentero.

Víctima.- Lo cierto es que si el haz de luz de la proyección se diluyese tras un último fotograma, mi biología fotosintética se precipitaría como absoluta oscuridad en la mismísima nada.

Y así sucede, se apaga bruscamente el cañón de proyección y toda otra iluminación accesoria, quedando la escena y el teatro absolutamente a oscuras.
Dicho apagón permitirá al actor salir sin ser visto de la jaula y trasladarse discretamente al patio o sala de butacas, uno de cuyos asientos se halla reservado desde el inicio de la función, y en él se acomodará sigiloso nuestro personaje.
Tras un silencio largo, los espectadores darán por supuesto que ha llegado el FIN y comenzarán los previsibles aplausos…mientras la iluminación va resurgiendo lentamente de nuevo

Víctima.- (Poniéndose en pié de súbito y gritando para sobreponerse al ruido y aplauso de los espectadores, lae consintieron asumir…
Así que en último extremo tampoco se hallaban  dispuestos a tolerar mi inocencia ¡culpable inocencia, sí!  Para mí, el sólo hecho de reivindicarla me convertía en una especie de disidente de su círculo de culpabilidad y, por consiguiente, me terminaba por volverme  culpable a sus ojos…
NEGRO BRUSCO y que cada quién abandone el patio de butacas por donde pueda, completamente a oscuras -como en una metáfora integral de la propia obra.
Víctima.-  (Desde su asiento en butacas vociferará) Así que pueden continuar haciendo conmigo lo que les venga en gana. Incluso inculparme como me inculparon… Porque fueron ellos mis delatores. Me acusaron de ser inocente. Inocente, sí; lujo proscrito éste que sólo unos escasos privilegiados, por no decir ninguno, podían permitirse y que ni siquiera a un acusado convicto como yo parecían dispuesto a tolerar... 
Juan A. Cadenas                                                    FIN  de  “INOCENCIA” 


(Madrid, copy right 1988)                                                                          
                                                  

Thursday, August 04, 2011

¡LO QUE ME FALTABA POR OIR, VER, OLER, DEGUSTAR Y SOBAR!

Según esta banda de nazis de esta jodida neocatecúmena TV 13,  Zapatero es el culpable  del acto de terrorismo del noruego  que se ha cargado a unos 78 primos hermanos suecos.  Pero mi calvario peor es tener que oir a esta pandilla de acanallados  que se hallan convencidos de que pueden poner de mierda hasta arriba a Zapata y Cía. Y me refiero a el narizotas, el facha de la corbata roja, el alejandrino muñoz “al onso”, la Inma de la chalequilla.... esta meritoria de la estultez dice de Zapatero que es un cadáver político, cuando ella no deja de ser otra deficitaria de reflexiones y menesterosa de   cualquier idea, aunque eso sí, prepotente de cabeza que no contiene otra cosa que melena.
Joder, y ahora sacan a ETA. Claro que ETA está consiguiendo no organizar el más mínimo atentado contra todos estos petardos, simples subtitulados en letra pequeña, que anhelan  que Zapatero se equivoque de continuo y la ETA siga matando. Estos tíos no dejan de ser sino una cuadrilla de morrallas, a los que yo cerraría la bocanazi esa que no pueden cerrar.
Joder,  y ahora el Pujalte,  quien no ha hecho lo más mínimo en sus compresas intelectuales por dar trabajo a nadie. Y este indio diota  ¿este niñato que nadie sabe de dónde ha salido. Este carretero, que es un simple aspirante a facistillo venido a menos y a más que se siente  capaz de insultar incluso a sus jefes, escondido en el caparazón de esa confesional TV 13 que también pagamos todos,  y que si yo fuera  Zapatero frente a un cajón como él no le consentiría ese flujo diarréico de estuporoso  sobrenatural que se ha acostumbrado a escuchar  a tanto cobarde insultar -después de Franco, claro es, porque con Franco ninguno de ellos tenía dos putos cojones a decirle siquiera don.
 ¡Menuda panda de desagraciados, quincallas y cagardos!
 ¡Toma, y ahora se van a Extremadura!. Será a hacerse pajasdorras. ¡Coño con los fachotes, con estos niñatos, con la insostenible e impresentable  banda ésta de delincuentes ideológicos!
¿Cómo te van a contestar al asunto de los coches si tu padre, Alejandro Muñoz Alonso, tu padre, cuando fue Decano de la recién creada Facultad de Ciencias de la Información, no sólo tenía su coche oficial con chófer, sino también tu comida, mansión y sueldo gratuito, la simonía incluso de tu futuro para que nos vengas ahora a insultarle, pedazo de zoquete. Agapito Maestre, coño, para tí, que descanses en paz.
¡Oh, Pirolillos de casa y camisón en ristre, a partir de ahora os quiero yo ver saneando la economía, doblando el número de puestos de trabajo, cagándose en las putas y criminales Agencias ésas de Calificación  del horror financiero…!
 ¡Joder, la que os espera, capullos! ¡Y, por cierto, nada de decir que somos nosotros los que os hemos dejado la mierda y la ruina. 
 Así que a partir de  ahora, a trabajar sin el menor éxito y a joderse. Ahora os toca a vosotros atiborrarse  de  la misma zorra medicina que tanto habéis deseado.  

Juan Cadenas Da tu puta merda. 

Wednesday, July 06, 2011



 DON JESÚS, el Galileo


Ya perdidas las próximas  elecciones pasadas, perderemos también las anteriores que vienen, y podremos así ser testigos de qué coño serán capaces de resolver estos histéricos de la protesta y la calumnia gratuita destinada no a gobernar, sino sencilla y toscamente a hacerse con el poder. A ver, pues, cómo resuelven la presente  crisis financiera en plena y galopante vorágine estos ganapanes de la politicastia. 

Este taurino triunvirato de siniestros diestros  –Don Raxoi, o Mestre Montoro y la Dona de los sueldazos, esta chica que sólo de modo tosco y rudo demuestra  conocer  la lengua, aún leyendo.  En fin, que tales tres  autoritarias bocazas se han instruido  para  enunciar una sola y  falsa palabra capaz de  confundir a más de medio país de ignorantes compatriotas.

Naturalmente, esta no es otra que la famosa estrategia de propaganda de los nazis reinventada por Goebbels y hoy plagiada por la falsaria imaginación de  la insolidaria y hampona derecha. Derecha que cultiva un código de mentiras y calumnias  destinadas a ser engullidas por un paisanaje orgulloso de su  ignorancia e ineptitud;  un paisanaje  maleducado en una instrucción cultural partidista y envenenado por unos media de ideologías tóxicas, que compensa   estas carencias presumiendo  de listillo.  Listillo, naturalmente, que cuanto
más tonto e incompetente se sabe, más se crece en arrogancia.

Se trata, como es obvio, del venenoso orgullo de la incompetencia.  Cualidad ésta que le viene al PPOTE como caída del cielo en plena victoria  electoral, y por el contrario, como sumergente  al infierno para los PSOCIATAS  -hoy ya casi al borde de la "psociopatía" para infortunio del propio rojerío natural.  

Así que a partir de ahora la cuestión consistirá en ¿qué coño de acciones políticas van a  llevar a cabo tanto conservador y tanta conservatriz? ¿Por que a quién van a poder engañar en adelante que no sea si no a ellos mismos?

Se diría que éste  fuese  el mundo  al revés: ¡los gilipollas del apocado lumpen proletariat  votando al  hampa de los potentados, quienes  jamás se arrepenten de la riqueza que han usurpado a los trabajadores, y haciéndose con ella han podido substanciar su opulencia.  ¡Es cojonudo, tú!  ¿Para qué tanta revolución y tanto muerto?  Para que la gran mayoría de las pensiones no superen los 600 euros frente a los injustos, por no decir ilegales, sueldos astronómicos que un gobierno de izquierda jamás debería haber consentido a financieros y empresarios consumidores habituales de paraísos fiscales, que son los verdaderos generadores del desempleo y la miseria generalizada que se halla devorando sin piedad las entrañas de este país. 

Seguro, sin embargo, que el PEPOTE va a levantar el paro, pero a mayor abundancia de parados. O detenidos. Veremos si en el mejor de los casos consigue levantarse  el pene propio con una simple erección.

En fin,  para concluir, y volviendo a la jodienda del mundo a la inversa que decíamos ayer, precisarè que la  profunda sima de corrosión sicológica a donde hemos venido a caer, no debería sorprendernos ya que tal envilecimiento es acreedor del  ejemplar magisterio con que una religión perversa y enajenada actúa en permanente contradicción y conflicto con su humilde y generosa divinidad:  el filántropo defensor de desamparados e indigentes  a quien sus propios catecúmenos han arrastrado al desprestigio,  el  abnegado y magnánimo don Jesús de Galilea.

Juan Antonio Cadenas  “Calvario II”.  Ateo profesional.  (27-6-2011)



Friday, June 24, 2011


“MI GUEL” 

Un relato verdadero de
 Juan A. Cadenas (Xuvia/Neda, 1969)
        

¿Lo véis…? Él es el monaguillo suicida. Se atravesó en la vía del tren en las cercanías de la entrañable estación de Neda y lo cercenó el destartalado Correo de Ferrol, donde por entonces aún “”se prohibía blasfemar y escupir bajo multa de cinco pesetas””. Con un jodido vagón de tercera, para más exactitud; que un paria, hijo de “lavadora de lavadero” comunal de río, no podía pretender siquiera un segunda clase o la butaca del ferrobús. Ni lo merecía, claro: ¡por pobre, por  niño y por suicida!
¡Y cómo paradójicamente le entusiasmaban, sin embargo, a él aquellos delirantes y ultramodernos automotores de fuel “Pegaso-Büssing”, que habían comenzado a atravesar la profunda Galicia coruñesa de mediados de los cincuenta.

.- ¡Ay, Miguel, no sabes de mi terrible nostalgia de ti, de mi urgente deseo de  tenerte de nuevo para volver a jugar con aquellas chapas de gaseosa “”Los 7 Hermanos””, que tal que comodines las utilizábamos para cualquier pasatiempo o utilidad, como tantas veces lo habíamos hecho en campeonatos de ciclismo o partidos de fútbol, o reconvertidas en botones de mando  del centro de control de nuestra imaginaria estación de ferrocarril para efectuar los cambios de vía y el resto de otras tantas extrañas funciones que les asignábamos para que fueran de verdad las estaciones de Perlío y Barallobre… Que como recordarás -aunque no se si  continúas aún poseyendo habilitada esa facultad de rememorar- instalábamos en el porche del vestíbulo de la parroquia de Santa María de Neda.

.- En fin…lo cierto es que nunca pretendiste ser jefe de estación o factor y ni siquiera guardagujas, que era lo que verdaderamente molaba ¿eh, Miguel? Tú ya sabes a lo que me refiero, a lo del “mando más”, a lo de tener la facultad decisoria, a lo de la perpetuación del poder en los juegos “feudocapitalistas” de los niños que éramos  entonces, y ahora.

Tú siempre quisiste ser vagón, pero no un vagón digno o decoroso, a ti lo que verdaderamente te molaban eran los destartalados coches de 3ª del indolente Rápido, con  todas sus demoras y detenciones, con su oscura línea de maquillaje “a la carbonilla”, sus apeaderos letrina en mitad de la nada nacional sindicalista, con sus periódicos grasientos de chorizos, tortillas y cocletas y sus botijos colgando de los raídos cintos de badana por las ventanillas, y la ternura de su gente analfabeta que embruteció la vileza de la madre patria como la nuestra. Mis inolvidables ignorantes de obsequioso y delicado trato, algo bocazas como los millones de menesterosos lumpen que constituían el parque nacional, gente solidaria que todo entre todos lo repartían o intercambiaban en aquellos tremendos e inolvidables viajes  al fin del mundo… ¡Y tú tan callado, Miguel…!

¡Pobre hijo, que te  fuiste a poner bajo tu propio juego, bajo tus propias ruedas crecidas a la sombra de las tetas de Franco y de sus prolíficos contubernios fascistas, bajo unos pies sospechosamente nuestros en la promiscuidad, azules y tan peligrosos como nosotros mismos. ¡Tú, Miguel, mi Guel…cómo añoro tu delicado afecto, tu infantil dulzura, tu generosidad para con todos los demás niños!

.- ¿Cómo debería decirlo, joder, para evitar que  todavía hoy se me sigan ahogando los ojos?

Te hubiera preferido arrojado al tren eléctrico o a los trenes difíciles que fuimos tus amigos/enemigos de entonces, haciendo de vías…de traviesas… de estaciones… Y desde luego, te elijo meneando cascabeles y contándole mentiras al cura de Santa María cuando nos confesábamos de todos aquellos pecados que jamás habíamos cometido porque entre otras cosas la mayoría  nos eran aún  absolutamente desconocidos.
Aquel ingenuo de don Xexús que todo se lo creía, aunque primordialmente, lo relacionado con aquella especie de venérea cerebral que íbamos ya arrastrando los liliputienses del estepario Circo de las Jonss, los adultos pijos que somos hoy, robando y masacrando a otros enanos como tú, suicidando a tantos otros hijos bajo el tren… Por eso te prefiero mientras me sigues acusando de haber aceptado tu crimen, de asimilar tu muerte y de tragar con todo lo demás… Por eso, jamás te olvidaré.

.- ¿Lo véis…? Él es el monaguillo suicida. Con quien yo me bebía la sangre de cristo de aquellas vinageras, ambos ocultos bajo el hueco del  púlpito y dando  cuenta de una tapita de hostia con la que ayudar a la ingesta de aquel soberbio y añejo caldo de misa, con el que habíamos comenzado a ensayar nuestras primeras borracheras infantiles. Y todo lo demás es falso, incluso tú y yo, Miguel.

Al día siguiente te acarrearon a trozos al depósito del cementerio. Aunque unas cuantas horas después, Miguel, tú te erguiste sobre la mesa de necropsias para dirigirte a la iglesia, y subirte al campanario…¡joder, y tú mismo te tocaste a muerto…!  Y más aún, casi como el pobre de Juan Simón, a punto estuviste de acabar  convirtiéndote en  tu propio enterrador.

A la vuelta al anfiteatro, se postró de nuevo Miguel sobre el gélido mármol de la mesa de disecciones, a la espera de que el forense llegara para practicarle la última escena: la de la cura.
Así que los enanitos reprimidos del bosque del feroz lobo nacional para nada le entendieron, y tuvieron que inventarse un estúpido cuento como el de nuestro Guel para protegerse de las salpicaduras de la muerte. Un cuento unilateral y malo, nada comprometedor, con el que drogarse para poder disipar durante un rato los remiendos cerebrales que deja siempre todo lo relacionado con la luctuosa funereta (1).

Después, los niños dijeron su silencio más blanco ante la ocurrente  proposición que alguien hizo: saltar la tapia de aquel rancho de difuntos a fin de conseguir por una vez ser capaces de cagarse de horror entre los fuegos fatuos de la atardecida. En honor de mi añorado Miguel.
Lo cierto es que todo aquello le proporcionaba un cariz espectral a la aventura, al igual que la disparatada oportunidad que se nos brindaba al poder paliquear con tu inocente cabeza degollada… ¿Y esconderte una pierna, no veas…?
.-  Y lo que es más alucinante, si cabe: sisarte un par de dedos para utilizarlos de carnaza en los anzuelos de las truchas.
¡Claro, claro…y todas esas otras mil irrespetuosas chorradas que se podía uno imaginar con tus miembros solitarios, rígidos e inútiles! Todo aquello que pudiera proporcionarle  mayor fascinación al asalto do pazo dos mortos.

La cerradura del depósito cedió con facilidad y permitió la compacta invasión en la profunda oscuridad del fúnebre recinto.  Sólo una incipiente y sórdida pestilencia  les recibió…
¡Y allí estaba Miguel, a la espera de sernos presentado por su propia hediondez!
Como un adorno en la repisa de la vitrina de aquel zoo de cristal, de aquel correo criminal, aún chamuscado de hollín, desnudo, alojado en la blanca palidez de su puber y rebanada anatomía, pero perfectamente ensamblado ahora y únicamente hendido el cuello y las espinillas por longitudinales brochazos negruzcos y purulentos.
¡Oh, Dios, con sus ojillos esmerilados aún abiertos y sus contados tres mil escasos días de presencia ausente sin decir ni pío en esta puta tierra de NOD!

¿Qué materia inmortal llevaría por dentro este inopinado hijo mío con agallas suficientes   para   permanecer   allí   encima de aquel mármol   tan   sereno… con aquel coraje,  congelado   por la necroscópico gelidez de la ultratumba  mientras podía proseguir oyendo sus propias campanadas fúnebres todavía y oliendo su nauseabunda fetidez? ¡Este hermano gemelo de mis entrañas nada folclóricas, que no consigo explicarme ni sospechar qué le he puesto, le he roto o desarticulé…!

Un lívido silencio.

.- ¿Qué sustancia he logrado putre-pactar conmigo de tal modo que ya no  alcanzo a reconocerme en él, a quien tal vez yo mismo arrastré bajo las ruedas, al que he descuartizado sin el más ligero estremecimiento…? ¿Dime, tío, qué…?

Si viéndole así, en rompecabezas nuevamente aparejado, no se me convulsiona la misma fibra que a él para echar a correr en busca de sus huellas de sangre en los raíles  y esperar al siguiente tren Correo a fin de tirarme a sus ruedas y así poder acostarme a su lado en la misma mesa de necropsias…es que he perdido el derecho a continuar vivo.

.- Debo traerte de nuevo junto a mí, o quedarme a tu lado para siempre en la terrible aventura ésa que has emprendido sin nadie a tu vera, en la más absoluta soledad. Dime, ¿qué? ¿qué puedo hacer por ti, y por mí, y por todos estos otros renacuajos que somos todos…?

Después, más confiados, nos atrevimos a coger su cabeza por los pelos, aunque delicadamente, como al Bautista del sobrecogedor cuadro de la parroquia, y nos explayamos contándole todos los chismes y novedades que ese mismo día habían acontecido en el pueblo, empezando por la noticia más importante, la noticia estrella: ¡la noticia de tu propio suicidio!
Murmuraciones a las que, sin embargo, no respondió nuestro Guel.

.- ¡Despierta, hombre, despierta…somos nosotros! –le achuchamos, aunque él continuó profundamente enterrado en sí mismo. En su propia mortaja…

.- ¡Oye, tú, que está muerto!

.- ¿Cómo coño va a estar muerto, no ves que está ahí tendido? Si estuviera muerto, ya no estaría entre nosotros... ¡Vuelve a achucharle, verás como despierta!

¡Que va…que va…que tú no despertabas, que seguías irremisiblemente impertérrito, tieso en tu plancha de mármol…! ¿Pero qué estaba sucediendo que parecía habernos cogido el pasmo de la pájara aquella de Bahamontes…! ¡Joder!  ¡Que nos estabas asustando, llenándonos de confusión…!

Al fin, decidieron  practicar un idéntico  mutismo al suyo, pero sólo del que fueron  capaces. Que fue muy poco. Y tras asestarle varios pinchazos para ver si despertaba, le hundieron la aguja del formol hasta la mismísima cruceta en el ojo derecho… Miguel ni siquiera respiró.

.- Ninguno sabíamos cómo podías hacerlo, aguantarte así… sin emitir ni un suspiro…

.- Pero entonces ¿por qué no espabila?

.- Quiere asustarnos el muy cabrón  ¿o es que no lo ves?

Seguro. Su revancha postrera. Parecía estar desquitándose de las canicas que le habíamos afanado, del balón que no pudo tener nunca, de su tamaño diminuto…de nuestras jodidas risas. Seguro. Quería fastidiarnos para vengarse de no saber nada de nada, de  tener que robar para dar de comer a su madre, de carecer de padre, de ser el niño pobre más rubio, alegre y hermoso que yo había conocido ni conocería nunca… ¡Miguel fue como un despilfarro, un delito de un Dios sacrílego, un crmen que jamás podré perdonar ni estoy dispuesto a comprender ni a aceptar.

.-  ¡Sólo es un envidioso…!  ¡Sí, sí…un miserable…!
.- ¡Joder, tío, perdóname…que es que  no se lo que decíamos…! Es que nos jodía que no nos hicieras maldito caso con lo que te queríamos.  

Y otra vez los ojos, que comenzaron a ahogárseme en la propia cloaca de sus cuencas.

Después, sólo recuerdo que a las cuarenta y ocho horas de su muerte se llevaron el producto material de aquellos pocos de días a la fosa común del cementerio civil del atrio de Santa María: veinte escasos metros cuadrados de hojarascas, toxos y ortigas… donde jamás entra nadie porque es ¡pecado mortal!.


(A mi querido Miguel, aquel delicado  niño que a los ocho años, como un adulto, se tiró bajo las ruedas del  tren)

Juan A. Cadenas (Neda, 1979. Con correcciones actuales. Madrid 2008)


Thursday, June 23, 2011


El autor de este "MURO CALCOMANÍACO"
Juan Antonio Cadenas   "Calvario II"

Wednesday, June 22, 2011

EN MEMORIA DEL CIUDADANO  PARRA, FALLECIDO  SIN QUERER EN UN ACCIDENTE DE ORTEGA CANO

Mira que me da pena que un ciudadano como Parra, al que no conozco de nada, haya muerto de mala manera porque una celebridad se lo haya cargado, incluso no deliberadamente, en una jodida carretera –que parece perfecta-, pero que es mejor que no lo fuera,  para  así poder responsabilizarla  del fatal evento, como con tanta pasión  defiende ese señor de onda cero (mejor onda menos 3 o menos 5, para rebajarla hasta su merecido nivel) quien por no cerrar la boca cree que puede testificar lo que le sale de su profunda garganta profunda porque aún arrastra la caguETA que  le metió en el cuerpo, como a  todo cristo entonces; que si no eran los unos, lo fueron los otros. ¡Joder,  qué tiempos de terror  aquéllos!  Pero a quien coño le importa ya el célebre huevo único de derechas que se cargó a medio país durante aquella interminable guerra de los cien anos, de la que él es también responsable junto a los demás ciegos sin once o con doce que nos cargamos este país de cagoncetes, entre los que me incluyo, a falta de mosquetones y escopetas que nos pudieran defender.

Me da pena, una pena inmensa , lo que tiene que estar pasando el pobre de Ortega después de la ostia que le metió al más pobre aún de Parra (QEPD), que ni era torero, ni tenía un tanque móvil,  ni iba con copas ni sincopas y al que nadie le dice una mierda de nada ni al que nadie, excepto  su sobrino, ha sido capaz de recordar,  siendo como es la víctima inocente y no el  homicida, aunque sea inocente también. 

 ¡Qué pena me da toda esta puta mierda de españolitos educados en la puta tele del corazón de todos estos sicópatas que ya no distinguen entre culpabilidad e inocencia!

¿Cómo es posible que se diga que la medicina no ha  podido discernir el grado de presunto alcoholismo que nuestro torero llevara en el cuerpo?  Si con una sola gota de sangre un forense recién salido de la escuela de párvulos tiene suficiente para hacer una identificación genética sin el más mínimo error y con un grado de acierto equivalente al 99¨999…%  El alcohol en sangre  se descubre con un simple análisis químico, y hasta con la nariz -que huele que emborracha  durante un  largo período de varias horas. ¿Quién ha dicho que no se le ha analizado el contenido  en sangre debido a la imposibilidad de llevarlo a cabo a causa de su  situación? Esta afirmación impresentable, ilegal y prevaricadora  en tales términos, si así fuera, es más que denunciable criminalmente. Lo mismo que la testificación presuntamente delictiva  de la camarera del chopito de champán; aquélla de los Brincos del “…con un "chopito" de champán… brindando por el… nuevo  amor…”

¡Joder, tíos, esto parece la polla! ¿O realmente lo es?                                                                                                                                    
Esto es peor que lo de las últimas erecciones municipales. Porque este pueblo de analfabetos sigue votando al paro y a los ladrones de Sésamo, tal que en Balencia (va con “b” para no implicar a la gente honrada  y extraordinaria de esa preciosa y querida  ciudad levantina -la que no lleva el cinturón en las tetas ni  arruinó a tantos muertos en los Angeles de San Rafael  ni se cargó al  “Aleti” ni  ambicionó  la S.S. de  Ubrique como un buitre. Que como decía una chirigota de los carnavales aludía al buitre que “vino a Cai ar monumento parece que lo trajo una racha viento”  Este es el país de Ali Babá y los 40 millones de ladrones. El país donde inventariar  gentuza y delincuentes  nos llevaría el registro una eternidad  vaticana. ¡Hasta el botín del Santander, joder!

¡Perdón, tertulianos chupatintas  el paro lo crean los empresarios y los bancos, apoyados -apollados, mejor- por la puta agencia ésa que concede los bonos basura, mientras todo cristo calla, y nadie interpone demandas! Ni ofertas. ¡Como coño  va a crear Zapatiesta a los parados, a quien además le viene fatal, como es patente!  Es como los pepinos, de los que también  este castellano leonés sociata es responsable según raja el rajoy!  Todo esto es como que en Europa norte todavía sigue campeando  a  deguello  el duque de Alba.  Patente y visible, lo mismo que la acreditada opinión científica de esas tertulias exotéricas, eróticas, ludópatas y chamánico-meigosas  de las Tele 1, Tele 2, Tele 3, Tela 4, Tele 5, Tele 6 y Tele Vidente… y así sucesivamente hasta Telele Pávez (un beso,
guapa), y acompañados por lo demás de  toda esa pandemia de ignorantes  y pollinos  cuya razón última  y pútrida nutre al pueblo que los escucha con deleite de famoseo y aderezo  de  lágrimas de todo hipo de puta. Finalmente así es la enseñanza  y el aprendizaje con el que se alimentará todo  orniborrinco a lo largo de su existencia, en tanto sus decisiones nos joderán a todos –tanto a listos como a tontos-  como ya es perceptible en el maltrato y la mofa con que nos tratan los europedos con sus pepinos, himnos de toda calaña, banderas... en tanto aquí todos sin  decir ni mú, sin elevar la menor protesta ni tomar represalias homólogas. ¡Mira que  bajarnos el grado de consideración financiera al límite, mientras hasta  los llanitos nos porculean en andalú  -¡que hasta la lengua nos han arrebatado, tú!-  en ese Gibraltar español invadido  por  todos los jodidos  depredadores inglaterrones, y que  hasta la pesca  nos pescan en Canadá, Marruecos, Gran Sol...

Tengo la convicción de que somos el pueblo más tonto del globo, el más cagado y el que como el mal padre patrón,  es implacable dentro  de  casa y un apocado y cobarde cuando sale a  la calle.
Esto es igualito que  lo que sucede con  los INDIGNADOS. ¿Cómo no se les caen los cojones  de vergüenza a esta desgracia de falsarias autoridades y políticos que se  votan a sí mismos en nuestro nombre; atreviéndose a  mentir con la saña y el cinismo que lo hacen, cuando acusan a los INDIGNADOS -que somos todos- de la violencia que hemos utilizado contra la policía y los diputados. Hipócritas facinerosos, no he visto ni una sola imagen de violencia en ninguna de  las Televisiones, incluido el racimo de las Liberticidas: curas, ciegos, limosneros ntereconómicos, mundos y submundos varios...  ¡Pero, joder, sí que he visto, por contra, la mala leche de los golpes y palizas que han repartido,  sin el menor pudor ni pundonor,   más a siniestra que a diestra,  los Mosos  en las ramblas del  Barsa!
¡Ya podéis cuidaros de los INDIGNADOS, porque acabaremos ganándoos la mano, la partida e, incluso, esta neo-revolución que tanta cagalera desata en los esfínteres de  contertulios nefandos, autoridades y congresistas. 

¿POR QUÉ  COÑO  LOS PARADOS, LOS PENSIONISTAS, LOS VAGOS, LOS MENDIGOS…NO PODEMOS COBRAR LO MISMO QUE LOS HOLGAZANES DE LOS  CURAS?  ¿COTIZAN ESTOS TÍOS  AL ESTADO?  

Vamos a ver ¿POR QUÉ COJONES NO LES PAGA DIOS?

Juan  A.  Cadenas    “de natural, ateo”    (2-6 -11)                                                                                                                                                                                             

P.D.-  Desde luego, siento el calvario que estará sufriendo el torero, y deseo que se reponga. Yanadie tampoco se acuerda de él. ¡Qué pena¡  Pero, desde luego, para el ciudadano  Parra y toda su familia mi recuerdo más entrañable, ya que ninguna otra cosa les puedo dar!






Sunday, April 17, 2011

-HIGOS DE PUTA-




Tontos  los hay en  todas partes,  pero  en  este país de  listos abundan  todos  los  tipos bobos con derecho a convencerse  de ello. Me quedo tieso  como un pene  cuando oigo las memeces que nos muestra la teletraición de hoy que  convicta de que  ganará  como diestra las elecciones, es patente que tertulianos siniestros  -tertuculos, en  realidad-  se estén  volviendo  gradualmente  más  y   más   de   ultraderecha  a  fin  de  no perder  sus privilegios cuando atraquen los fachas en  plena  cagadura   democrática.  Es  cojonudo escrutar  este  sorprendente  cambio  de  chaqueta  de  los  viejos  rogelios  de  aquellos felices 60-70, locos por aparentar su nueva ideología conservatriz.
La verdad, se me pone  la piel de plastilina. al asistir de invitado de piedra a tal inconmensurable mutación de ideología preternatural y cienciológica. 
Creo que estos vejestorios de la incomunicación deberían usar preservativo para largar las memeces y perjurios que alumbran, sin temor a quedarse embarazados de todo ese adulterio y tal alevosía. No citaré los nombres de estos comprometidos periodistas de mi entonces, hoy vendidos como naranjas de zumo sin zumo, porque esto me llevaría una eternidad, un mogollón de perpetuidades de desleales pelotas.
Toda esta ralea de proteicos petardos cautivados por el poder y el dinero, se han despojado ya de la careta para salir del armario político y mostrarse como los auténticos mamones de las tetas derechistas que son. Siniestros antropófagos de su propia mierda, que como profetas renegados  se han reconvertido  a las nuevas delicatessens de la apostasía, convencidos de que no hay más democracia que la de la gastritis cerebral, la de la puta pasta gansa, la tripa llena, y la de la indignidad y el adulterio desertor. ¡Jubilaos ya, que no dejáis correr el escalafón de la gente joven! ¡Joder, coño!


Juan A. Cadenas
Abril-2011 
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